Si un disco de pulir debe ser húmedo o seco depende de la tarea que estés realizando y del material con el que estés trabajando. He aquí un desglose:
1. Pulido en seco
- Caso de uso: A menudo se utiliza para pulir ligeramente, limpiar o dar acabado a superficies como pintura de coches, suelos o encimeras.
- Ventajas: Evita las rayas de agua y es más fácil de limpiar.
- Nota importante: Asegúrate de que la almohadilla esté limpia y libre de residuos para evitar arañazos.
2. Pulido en húmedo
- Caso de uso: Útil para pulidos más intensos o cuando se trabaja con compuestos de pulido, ya que la humedad ayuda a repartir el producto uniformemente y evita el sobrecalentamiento.
- Ventajas: Reduce la fricción y minimiza la acumulación de calor, especialmente en superficies delicadas como la pintura de los coches.
- Cómo humedecer: La almohadilla debe estar ligeramente húmeda, no empapada, para evitar que salpique esmalte o agua por todas partes.
3. Pulido en húmedo
- Caso de uso: Se utiliza normalmente en el lijado en húmedo o cuando determinados materiales requieren lubricación (por ejemplo, el pulido de piedra o cristal).
- Ventajas: Proporciona la máxima lubricación y refrigeración, evitando daños por calor o fricción excesivos.
Consejo clave: Comprueba siempre las recomendaciones del fabricante para el disco de pulir y la superficie sobre la que trabajas, para evitar daños o malos resultados.